Aceite de oso

El aceite de oso es quizás uno de los aceites de origen animal más antiguos que existen en el mundo. Desde hace milenios este aceite se ha usado en Europa y Asia para múltiples afecciones y problemas y en la actualidad todavía se puede comprar para disfrutar de su buen número de cualidades, especialmente en la cosmética.

Pero, ¿qué es el aceite de oso?

El aceite de oso es una sustancia que se obtiene de un animal del mismo nombre, el oso, cuyas poblaciones se encuentran por toda Europa y América. La obtención de este aceite es posible gracias a la capacidad que tiene este animal de almacenar grasa en su cuerpo, ya que se alimenta solo de 6 a 9 meses al año y el resto del tiempo se alimenta con la grasa acumulada.

Es un aceite espeso y grueso y tienen características muy interesantes y en la actualidad multitud de laboratorios han logrado producir aceite de oso replicando la receta original, así que no se ve afectado ningún animal y los seres humanos disfrutan de los mismos beneficios.

Cómo se obtiene el aceite de oso

El aceite de oso se obtenía tradicionalmente de la grasa de dicho animal. Pero tras los descensos en sus poblaciones en la mayor parte del mundo y la protección que como especie han decretado muchos gobiernos, en la actualidad es una sustancia que fabrican los laboratorios de manera artificial.

Antiguamente se transformaba la grasa de oso en aceite de oso para lograr que se conservara durante mucho más tiempo. En cualquier caso, todavía es posible adquirir aceite de oso proveniente del animal, aunque a precios muy superiores. Se le suele añadir en el proceso de elaboración perfumes de lavanda o de rosa para enmascarar el fuerte olor que desprende.

Usos y propiedades del aceite de oso

Se podrían citar decenas de usos y propiedades del aceite de oso, pero quizás las más interesantes son las que se muestran a continuación:

Uso para el cabello

El aceite de oso ha demostrado ser beneficioso para multitud de tratamientos relacionados con el cabello. Su uso más antiguo es para combatir la calvicie, aunque en la actualidad no existe un consenso científico al respecto. Pero lo que sí está demostrado es que aporta una gran suavidad y brillo al cabello.

Es por ello que se usa habitualmente en tratamientos de acondicionadores de cabello, pero también en tratamientos contra la caspa que necesitan de una dosis intensa.

Uso en la cocina

El aceite de oso también se ha usado en la cocina en multitud de situaciones diferentes. Un uso habitual era para freír otros alimentos, pero lo más común era su uso en la elaboración de pasteles gracias a que aportaba una consistencia muy interesante a la corteza de los pasteles. En la actualidad el uso del aceite de oso en la cocina no es muy común.

Uso en la medicina

El aceite de oso se usa en la composición de multitud de bálsamos y remedios. Ha demostrado ser de gran ayuda para combatir las molestias de tendones y músculos, enfermedades como el reuma o la artritis, esguinces e incluso quemaduras solares. Además se usa para dar masajes terapéuticos.

Repelente de insectos

El aceite de oso se ha usado durante siglos como un repelente de insectos muy popular en los hogares. En la actualidad este uso prácticamente no existe pero todavía queda en el recuerdo de las personas más ancianas que viven en zonas rurales donde anteriormente se podían cazar osos y se usaba el aceite para esta finalidad.

Como combustible

Al igual que otros aceites de origen animal, el aceite de osos se ha usado a lo largo de la historia como combustible para prender lámparas con las que iluminar casas y calles durante la noche. Este aceite produce una llama que apenas emana humo cuando se quema y de ahí su utilidad para iluminar hogares sin que se inhalen humos perjudiciales para la salud. Este es otro uso que ha quedado atrás en el tiempo.

Uso para la piel

El aceite de oso se usa en muchos productos cosméticos para aportar elasticidad a pieles afectadas por el sol o el envejecimiento. Y es que parece que el aceite de oso restaura la firmeza de la piel a la vez que impide la aparición de nuevas arrugas. De esta forma quienes lo usan logran rejuvenecer si se aplica el aceite de oso de manera regular.

Se puede encontrar en cremas antiarrugas, protectores solares y cremas hidratantes, aunque lo habitual es que se trate de aceite de oso de laboratorio debido al elevado coste que supondría usar aceite de oso de origen animal.

¿Sorprendido con la cantidad de usos del aceite de oso? Tan solo queda probarlo y beneficiarse de sus múltiples cualidades a nivel cosmético y de salud.

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